Verdad: Mientras lo sigas viendo como un gasto, cualquier precio te parecerá alto; cuando lo veas como un sistema de adquisición de clientes que podría estar trabajando incluso mientras duermes, entenderás que la tecnología es el único empleado que no pide vacaciones y que escala sin límites (o al menos acorde a lo que tú limites). El precio es relativo y efímero (igual te lo gastas en una cena o en una salida familiar de fin de semana), pero los resultados de una infraestructura sólida se ven en el balance mensual. Cada día que pasas sin contar con tu propio sitio web, estás financiando el crecimiento de tu competencia con el dinero que tú dejas de ganar y que se quedan ellos. Si tu producto o servicio es bueno, no darle esta tecnología es como cortarle el oxígeno para que se asfixie lentamente. ¿Quieres "ahorrarte" unos pesos hoy o quieres comenzar a ganar más mercado mañana? La decisión es tuya.